En octubre por fin tuve una versión completa, pero el camino fue tortuoso. En un momento dado mis tarjetas de Telegram no aparecían y el equipo tuvo que crear componentes de depuración solo para averiguar qué pasaba con la conexión; cuando lo resolvieron, los borraron. Después vinieron los avisos de ESLint, un botón que parpadeaba sin motivo y, ya en AWS, errores de configuración de contenedores y de base de datos que llevaron a simplificar (pasé a SQLite) y a optimizar mi empaquetado para una instancia pequeña. Dos días largos de ajustes, y quedé funcionando en un servidor de AWS.
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